Las enredaderas no precisan de ningún tipo de soporte de sujeción artificial, mientras que las trepadoras necesitan tutores, guías, celosías o pérgolas para mantenerse fijas a vallas y muros
Buganvilla, hiedra, madreselva, bignonias, glicinias, jazmín, etc. Las enredaderas y las plantas trepadoras son la mejor elección para cubrir muros, vallas, troncos de árbol o fachadas de viviendas. Las enredaderas no precisan de ningún tipo de soporte de sujeción artificial, ya que se sujetan y ascienden por las superficies verticales por sí mismas con sus raíces aéreas, tallos reptantes, etc. Las trepadoras, en cambio, necesitan tutores, guías, celosías o pérgolas para mantenerse fijas a vallas y muros. Su verticalidad las hace frágiles a merced del viento y de las heladas, por lo que conviene plantarlas en zonas resguardadas.
Trepadoras o enredaderas, con flor o sin ella… Al decidir el tipo de planta, hay que tener en cuenta diversos factores entre los que destaca el clima de la zona. Las posibles heladas y los riesgos de fuertes vientos son determinantes para decantarse por una especie u otra, por lo que es fundamental la zona y la orientación del muro, fachada o valla donde se colocará.
Las hiedras y parras se sujetarán por sí mismas a la superficie, mientras que los rosales trepadores, las madreselvas, las buganvillas o las glicinias necesitarán celosías, trepaderas o enrejados para poder elevarse del suelo y trepar.
No obstante, conviene asegurar y orientar todo tipo de plantas en función de su propio crecimiento, para evitar que tomen una forma o dirección no deseada o que se derrumben por su propio peso. Para ello, se puede recurrir al uso de elementos o sistemas de amarre. A este respecto, hay que tener en cuenta que si se fijan a la fachada de las vivienda de manera inadecuada, pueden llegar a dañar la estructura de la misma.
Otro inconveniente de este tipo de plantas es que son un caldo de cultivo de todo tipo de insectos, por lo que pueden llegar a causar bastantes molestias si se colocan cerca de ventanas o puertas.
Para potenciar su crecimiento, se puede añadir al sustrato una parte de abono orgánico y otra de abono mineral.
Algunos cuidados, como la frecuencia de riego, las necesidades de luz o el tipo de sustrato, dependen de varios factores, como el tipo de planta y la zona donde se encuentra, la época del año o el tamaño del ejemplar, entre otros.