El negocio de adelgazar: conseguir que vuelvas a engordar

El resultado de las dietas no recomendadas para adelgazar es justo el contrario al anunciado: recuperación del peso perdido y dependencia emocional por las dietas

La obesidad se ha convertido al mismo tiempo en una pandemia y en el gran negocio del siglo. Con intenciones “curativas”, surgen a cada momento nuevas dietas y métodos de adelgazamiento, a cada cual más llamativo, sin contar los riesgos que muchos de estos planteamientos suponen. La noticia reciente acerca de un nuevo régimen adelgazante que consiste en la alimentación completa por sonda nasogástrica ha llevado a la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AEDN) a desaconsejar a la población este plan. Cada cierto tiempo se difunden dietas no recomendadas, que se anuncian como la última novedad para conseguir el reto: adelgazar. El resultado no es otro que el contrario al anunciado: recuperación del peso perdido y dependencia emocional por las dietas.

Toda la vida a dieta
Hacer dieta de pocas calorías durante un tiempo prolongado o de manera intermitente año tras año tiene como resultado el “efecto yo-yo” o “efecto rebote”. Este implica una pérdida muy rápida de peso unida de forma irremediable a la recuperación de los kilos perdidos y, peor aún, al aumento de grasa corporal. El resultado de estas prácticas dietéticas es contraproducente para la salud física y también mental.
Según el psiquiatra Josep Toro, del Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Clínico de Barcelona, “la verificación de estos hechos ha dado lugar a la teoría del nivel de regulación ponderal, según la cual los excesos y las insuficiencias alimentarias desencadenan cambios metabólicos que intentan prevenir las modificaciones del peso corporal”. En conclusión: pretender adelgazar a un ritmo más rápido que el marcado por la propia naturaleza humana es inútil y no está exento de complicaciones de salud físicas y mentales.
Hacer una dieta restrictiva para perder peso, en palabras del especialista en salud mental, como consecuencia de la propia insatisfacción corporal, supone a su vez el principal factor precipitante para padecer un trastorno de la conducta alimentaria. Estos datos son preocupantes, más cuando, según un informe de la “Fundación Imagen y Autoestima”, con el apoyo experto de Toro, hay pistas que indican que la prevalencia de la insatisfacción corporal es elevada entre la población adulta española. Una de las pistas es el elevado porcentaje de personas que cada año se someten a una operación de cirugía estética. En el informe se desprende un dato de un estudio realizado por la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética (SEMCC): el 33,9% de las personas que acuden a un centro de cirugía estética tienen una preocupación excesiva por su aspecto físico.

la obesidad, un gran problema y un gran negocio
Los costos económicos y sociales se añaden a los problemas de salud que genera el creciente exceso de peso de la población

La obesidad ya ha alcanzado cifras de epidemia en todo el mundo y amenaza con seguir creciendo. El problema va más allá de los efectos perjudiciales que tiene sobre la salud, como un mayor riesgo de padecer diabetes, enfermedades cardiovasculares o cáncer. Se estima que la obesidad y el sobrepeso se han convertido en un negocio que mueve millones de euros obtenidos directamente del bolsillo de los afectados a través de dos vías: la promesa, incumplida, de perder peso y la oferta de productos adaptados a sus características para la vida cotidiana (ropa, utensilios, muebles…).
Los últimos datos disponibles destacan la creciente prevalencia de la obesidad, que en Europa se ha triplicado en las dos últimas décadas. En España, según la última encuesta nacional de salud (ENS 2006), un 37,8% de los adultos sufre sobrepeso y un 15,6% obesidad, porcentajes similares a los que se registran en la franja infantil y juvenil (30% de sobrepeso y 13,9% de obesidad).
El impacto que tiene la obesidad en la salud es innegable: peor calidad de vida, problemas psicológicos, pérdida de la autoestima, enfermedades asociadas, reducción de la esperanza de vida y repercusión en la mortalidad. Se calcula que uno de cada doce fallecimientos que se dan en adultos están relacionados con el exceso de peso, lo que representa unas 28.000 muertes de adultos al año.

Más allá de la salud
Estos efectos perniciosos van más allá del campo sanitario, ya que el tratamiento registra una enorme carga en costes sociales y económicos, debido a la utilización de recursos para su prevención primaria y secundaria, y el tratamiento de las enfermedades asociadas. Algunos de los datos disponibles señalan que el coste de esta epidemia podría alcanzar el 7% del coste sanitario del Sistema Nacional de Salud, si bien esta cifra es discutida por algunos expertos.
Se trata, por tanto, de un serio problema que, además, es objeto de especulación, negocio e, incluso, engaño, favorecido por la convivencia de tasas cada vez más elevadas de obesidad con un modelo social que ensalza el culto al cuerpo. Ello condiciona que numerosos afectados no acepten su condición de obesos y vivan este trastorno acomplejados y con angustia. De ahí que intenten por todos los medios poner fin a su situación. Para ello no dudan en recurrir a cualquier método que les prometa un cambio de imagen, aunque éste no reúna las garantías ni evidencias científicas necesarias, como así lo ha comprobado CONSUMER EROSKI en una reciente investigación sobre productos para ayudar a perder peso disponible en www.consumer.es. Prueba de ello es que el 80% de los afectados utiliza productos y métodos “milagrosos” y sólo un 6% de los que se proponen adelgazar acuden al médico o al especialista.
En este momento no hay cifras exactas sobre el impacto económico que genera este “negocio”, pero en España se calcula que cada obeso que desea perder peso se gasta unos 60 euros mensuales. Y si recurre a los tratamientos farmacológicos con los dos medicamentos que están admitidos como adelgazantes, pero que no cubre la seguridad social, el coste es de 1.000 euros al año.

La obesidad más que de belleza es un problema de salud

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