EL DEFENSOR DEL LECTOR

Reynel Salas Vargas

UN ROBO DE HIDROCARBUROS QUE NO FUE TAL

En la página 16, de la edición del miércoles 28 de marzo, apareció una noticia bajo el título “Robo de hidrocarburos”. Ante el titular, la primera pregunta que surge es: en qué parte del Caquetá están robando combustible, si aquí no hay oleoductos?. Y la pregunta tiene sentido si el lector se apoya en la foto que ilustra la nota. Entonces, será en las estaciones de gasolina?. No. Y los ojos insisten en que lo más probable es que la foto que ilustra la noticia corresponda a un oleoducto.  Las preguntas no cesan: Será que en estos días tendieron un oleoducto en San Vicente, por ejemplo, y ya lo perforaron?. Tampoco. Entonces, donde?. El lector no tiene más remedio que buscar en la desordenada información que aporta la nota el lugar del país o del mundo en donde está sucediendo el susodicho robo. Y para hacerlo debe realizar una verdadera proeza.

Y digo proeza, porque el lector ha tenido que imaginarse que una brigada de selva debe estar en un lugar selvático: seguramente en el sur del país. Segundo, aceptar que desde una refinería se lleva a cabo el hurto crudo, cuando lo conocido es que en una refinería se procesa el crudo. Tercero, que la Brigada de Selva encontró y retuvo en alguna parte de la selva cuatro válvulas ilícitas, no porque no fueran de metal, sino porque estaban en el lugar equivocado.

Concluido el primer párrafo y sometido el texto a semejantes elucubraciones, aún no ha sido posible saber dónde se produjo el robo. El segundo párrafo termina de oscurecer el panorama, pues se refiere a las actividades de otro cuerpo militar. Sin embargo, en gracia de discusión hay que admitir que esta vez aporta más datos. Al menos dice en qué municipio se llevaron a efecto las capturas. Empero, los capturados no fueron retenidos por robar crudo sino por hurtar tubos de los que usan las compañías petroleras. Así las cosas, cuando el lector cree haber llegado al punto en donde encontrará la respuesta al titular, el ambiente cambia radicalmente. Quien escribió la  nota, sin utilizar un punto aparte, cambia de tema y se ocupa de otra captura, efectuada por un tercer contingente militar. En esta ocasión el motivo fue el porte de base de coca. A pesar de tan abrupto cambio, lo único que permite unificar las dos informaciones del segundo párrafo es el hecho de que “los capturados y el material incautado fue dejado a disposición de la autoridad competente” como terminan los comunicados de prensa de la policía y el ejército, como si los responsables de escribir las noticias judiciales fueran los soldados que trabajan en las oficinas militares y no los  periodistas del diario.

Pasado el segundo trago no ha habido ningún avance para saber donde se están robando el petróleo crudo. Por lo tanto, apuraremos el últrimo párrafo. Aquí tampoco hay nada. Pasamos a otro municipio y los actores forman parte de un cuarto grupo de militares: son soldados del Batallón de Ingenieros N. 27, quienes destruyeron insumos y un laboratorio.

Al final nada se supo del ilícito que provocó el engañoso titular.

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One Response

  1. “En la página 16, de la edición del miércoles 28 de marzo, apareció una noticia bajo el título “Robo de hidrocarburos”. Pero de qué? De la revista Rolling Stones, The New York Times… ahora si quedamos peor, si va a opinar, sea más específico.