“Lo que me intranquiliza no es que me sigas mintiendo, sino que pienses que te estoy creyendo”. Nietzsche
Para el presidente Santos, parece la política es entendida como el arte de embaucar, mirando únicamente sus propios intereses; fue lo demostrado con el expresidente Álvaro Uribe Vélez y nueve millones de colombianos que depositamos nuestro voto por él, en el “banco de las ilusiones”, que ahora está gerenciando como sucursal del socialismo trasnochado Siglo XXI, cuyo gerente general es Chávez, quien después de nueve días de ausencia, reaparece patrocinando en forma económica la tal “marcha patriótica”, dirigida desde la Habana por Fidel Castro, con su satélite Iván Márquez en Venezuela y sus asesores, el jefe del proceso 8000, el frente “Colombianas y colombianos por las farc” y sus cabecillas Teodora y Cepedita con patrañas y pamplinas melifluas y babosas de “terroristas disfrazados de demócratas”.
Quienes seguimos fieles al pensamiento y directrices del uribismo, tenemos claro cómo el presidente Juan Manuel Santos nos entregó, y en esa actitud traicionera se llevó en los ases de su prepotencia, de su falta de carácter, las ilusiones de todo un pueblo, que veía complacido cómo a partir del 7 de agosto del 2002 al 2010, habíamos recuperado la seguridad de poblados, campos y ciudades; nos sentíamos seguros en los desplazamientos; estábamos bien parados con la política de Seguridad Democrática. Irreflexivamente ahora, debilitó la moral del ejército al meter el palo en la rueda de la reforma a la justicia sobre el fuero militar. El ejército colombiano debe tener la certeza que cuenta con el respaldo de la inmensa mayoría del pueblo colombiano, no importa que el jefe supremo les haya dado con el látigo de la traición. Santos con su política absurda de darle gusto a todos, introdujo inseguridad, y por eso, solo cuenta con el 58% de popularidad a pesar del paternalismo o más bien populismo, ofreciendo casas regaladas, violando nuestra Constitución, pero aun sin cumplir sus promesas con la población de Gramalote arrasado por aguas del Magdalena y demás poblaciones del país que han sufrido este crudo invierno.
El Partido Comunista y las Farc, primos hermanos entre sí, y las AUC, sus antagónicos, son un esqueleto político, que pudo sobrevivir, gracias al narcotráfico, por los privilegios que se dieron, en los gobiernos de Belisario, Gaviria, Samper y Pastrana, pero que tuvo punto final parcialmente, en la negociación con los paramilitares en el gobierno de Seguridad Democrática, y fueron obligados por la Ley de Justicia y Paz, a verdad, justicia y reparación. Eso es lo mínimo que se les puede aplicar a los terroristas de las farc y otros grupos violentos, porque no es aceptable que el asesinato, secuestro, voladura de pueblos y terrorismo, sean bonificados por los afanes de protagonismo del presidente Santos, quién está mostrando lenidad, y está asumiendo una posición de terquedad, que no sólo es desconcertante sino muy aventurada. !La Patria necesita de nuevo la mano firme y el corazón grande!
25 abril, 2012 at 8:28 AM
26 abril, 2012 at 9:30 AM
26 abril, 2012 at 2:58 PM