Este amplio y vasto parque nacional natural es considerado como un santuario para la biodiversidad. Con un millón 280 mil kilómetros cuadrados, ofrece paisajes casi inexplorados en los que se mezclan cerros y cascadas.
Ubicado entre los departamentos de Caquetá y Guaviare, en la jurisdicción de los municipios de San Vicente del Caguán y Puerto Solano, departamento del Caquetá y San José del Guaviare, departamento del Guaviare, este parque natural fue el territorio tradicional de la etnia aborigen conocida como Karijona; en el área del Parque es posible observar las pinturas dejadas en las paredes de roca por esta cultura. Bosques muy densos y sabanas inundables enmarcan la serranía, formando un conjunto paisajístico de incomparable belleza.
Desde la altura todo parece resultado de un hechizo o de un gran cataclismo camuflado desde el alba de la historia geológica del Amazonas, donde se divisan colinas, planicies, selvas, ríos y colores mezclados espectacularmente para dar lugar a un insólito paraíso que traslada la imaginación a la era jurásica, a un mundo perdido.
Aquí, los ríos son de aguas oscuras, rojizas o blancas; los cielos, tempestuosos; los tepuyes, islas que se elevan sobre el mar verde de selva, tienen imponentes murallones; las cascadas, como la del Cuñaré, se desgajan desde grandes elevaciones, las formaciones rocosas son de las más antiguas del continente y albergan gran diversidad de especies de fauna y flora, muchas de las cuales no se encuentran en ningún otro lugar del planeta y otras que permanecen aún sin clasificar.
Este es el parque nacional más grande de Colombia, con 1’280.000 hectáreas, superior en área al parque de Yellowstone y comparable con el Death Valley, en Estados Unidos, o con el Alberto de Agostini, en Chile. Es la puerta de entrada a la Amazonia, el Gobierno Nacional dijo en meses pasados que este gran parque sería ampliado. De esta manera, se convertiría en el área protegida más grande del mundo, con cerca de un millón de kilómetros cuadrados adicionales.
Historia
Cuando estaba a punto de caerse del calendario el siglo XVIII, el comisario español Francisco Requena calculó una población de más de 15.000 habitantes pertenecientes a la etnia de los carijonas, cuyo territorio central comprendía la cuenca baja del río Yarí, sus afluentes y el alto Apaporis en inmediaciones de las confluencias de los ríos Tunia y Ajaju. Hoy, los carijonas están prácticamente extintos.
Gran diversidad
Este enclave protegido sirve de refugio por igual a murciélagos, armadillos, micos tutamonos, tigrillos y nutrias, a la babilla del Apaporis y también a guácharos, barranqueros, al apuesto gallito de roca y a cientos de especies más que sitúan fácilmente a este parque como uno de los más importantes en cuanto a diversidad de fauna y flora.
Debido al conflicto armado colombiano el proceso de colonización ha llegado a este parque en los últimos años, por lo que su ecosistema único en el mundo se encuentra seriamente amenazado por los cultivos de coca y el abandono total del Estado.
Los paisajes en este mundo casi desconocido del Chiribiquete son espectaculares.
Este parque es considerado como uno de los más importantes en cuanto a diversidad de fauna y flora.
En estos bellos parajes habitaban los indígenas Caijonas.
Aquí, los ríos son de aguas oscuras, rojizas o blancas y los cielos, tempestuosos.
Debido al conflicto armado colombiano el proceso de colonización ha llegado a este parque en los últimos años, por lo que su ecosistema se encuentra seriamente amenazado.
En el área del Parque es posible observar las pinturas dejadas en las paredes de roca por esta cultura.
Este es el parque nacional más grande de Colombia, con 1’280.000 hectáreas.







17 agosto, 2012 at 11:29 PM
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